La clave de su perdón
Dios te ama. No está buscando cómo castigarte; está buscando cómo salvarte. Este mensaje es fundamental para entender nuestra relación con Él. En un mundo lleno de desafíos, es fácil sentir que estamos solos o que nuestras luchas son demasiado grandes.
Sin embargo, la verdad es que Dios está siempre presente, deseando guiarnos y sostenernos en cada paso del camino.
Educar a nuestros hijos en convicciones, amor y esperanza requiere que nosotros mismos nos eduquemos en esa misma escuela. La Biblia es nuestro libro de texto, y las tareas para el hogar son la oración y las disciplinas cristianas. Al sumergirnos en la Palabra de Dios, encontramos la sabiduría necesaria para guiar a nuestros hijos en un mundo complejo.
El Salmo 36:5 nos recuerda: "Dios mío, tu amor es tan grande que llega hasta el cielo; tan grande es tu bondad que llega hasta las nubes". Este versículo nos invita a reflexionar sobre la inmensidad del amor divino y cómo este amor puede transformarnos. No permitas que el amor se convierta solo en un anhelo; haz que se convierta en una práctica diaria.
Orar no es solo pedir; también es agradecer. Agradezcamos a Dios por su bondad y por las bendiciones que nos otorga, incluso en medio de las dificultades. Por encima de mis circunstancias, de mis angustias y debilidades, ¡TÚ ERES DIOS!
Si hoy se te cierra una puerta, confía en que Dios tiene un plan mejor para ti. Él siempre está trabajando en nuestro favor, abriendo nuevas oportunidades cuando menos lo esperamos. Permite que el amor de Dios llene tu vida y transforma cada día en una experiencia de fe y esperanza.